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La rana y el principe

Juan Manuel Serrat

✍️ Autor: Juan Manuel Serrat

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📤 Subido por: Cancionero Histórico

Letra

Él era un auténtico príncipe azul más estirado y puesto que un maniquí que habitaba un palacio como el de Sissí y salía en las revistas del corazón, que cuando tomaba dos copas de más la emprendía a romper maleficios a besos más de una vez, con anterioridad, tuvo problemas, Su Alteza, por ello. Ella era una auténtica rana común que vivía ignorante de tal redentor cazando, al vuelo, insectos de su alrededor, sin importarle un rábano el porvenir, escuchaba, absorta, a un macho croar con la sangre alterada por la primavera, cuando, a traición, aquel monstruoso animal en un descuido la hizo prisionera. Un destello que a la luna se le escapó en la palma de un nénufar la descubrió y como en él era frecuente inmediatamente la reconoció. A la luz de las estrellas le acarició tiernamente la papada y la besó pero salió rana la rana, y Su Alteza en rana se convirtió. Con el agua a la altura de su nariz descubrió, horrorizado, que para una vez que ocurren estas cosas funcionó al revés y desde entonces no hace que brincar y brincar. Es difícil su reinserción social, no se adapta a la vida de los batracios y la servidumbre, como es natural, no le permite la entrada en palacio. Y en el jardín frondoso de sus papás, hoy hay un príncipe menos y una rana más...

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La rana y el principe

Juan Manuel Serrat

Tonalidad: No especificada | Ritmo: No especificado | Género: Otro

LETRA

Él era un auténtico príncipe azul más estirado y puesto que un maniquí que habitaba un palacio como el de Sissí y salía en las revistas del corazón, que cuando tomaba dos copas de más la emprendía a romper maleficios a besos más de una vez, con anterioridad, tuvo problemas, Su Alteza, por ello. Ella era una auténtica rana común que vivía ignorante de tal redentor cazando, al vuelo, insectos de su alrededor, sin importarle un rábano el porvenir, escuchaba, absorta, a un macho croar con la sangre alterada por la primavera, cuando, a traición, aquel monstruoso animal en un descuido la hizo prisionera. Un destello que a la luna se le escapó en la palma de un nénufar la descubrió y como en él era frecuente inmediatamente la reconoció. A la luz de las estrellas le acarició tiernamente la papada y la besó pero salió rana la rana, y Su Alteza en rana se convirtió. Con el agua a la altura de su nariz descubrió, horrorizado, que para una vez que ocurren estas cosas funcionó al revés y desde entonces no hace que brincar y brincar. Es difícil su reinserción social, no se adapta a la vida de los batracios y la servidumbre, como es natural, no le permite la entrada en palacio. Y en el jardín frondoso de sus papás, hoy hay un príncipe menos y una rana más...

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